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- Pero el mulato es muy di!
Furioso y con fuerza se sentó a su lado una bofetada en la cara que se ha planteado a dos metros del suelo. Seguido, una secuencia ininterrumpida de malas palabras y groserías, dejando inimaginables para los labios tan bellos.
No le gustaba la samba, el carnaval odiaba, y prefieren no comer feijoada infinitamente Portinari. Odiaba el folclore.